El Auditorio Salvador Gálvez de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Concepción acogió el hito de mitad de proyecto de Transformación Industrial Biobío (TIB), iniciativa impulsada por Corfo, que el Centro para la Industria 4.0 (C4i) ejecuta para dar acompañamiento y apoyo a las pymes golpeadas tras el cierre de la Siderúrgica Huachipato. Ante una amplia asistencia por parte de empresas, autoridades y especialistas, el pasado 10 de junio, se compartieron y repasaron los resultados conseguidos del proyecto junto con las metas que guiarán la segunda etapa, tras ocho meses de ejecución.
Durante la jornada se confirmó que el proyecto obtuvo 91 diagnósticos técnicos y que hasta la fecha 59 empresas ya han recibido o están recibiendo asistencia especializada. Sin embargo, el desafío actualmente es que, mediante las asistencias en curso y sus aristas de trabajo en finanzas, comercialización y adopción tecnológica, ambas cifras se puedan homologar, de modo que ninguna empresa quede sin acompañamiento profesional. Con estas acciones, el C4i avanza hacia una base sólida de capacidades que le permita a cada actor integrarse competitivamente a nuevas cadenas de valor en la industria.
Fortalecimiento de vínculos y encadenamientos productivos
Aunque los sondeos iniciales revelaron que nueve de cada diez pymes carecen de mecanismos formales de vinculación, el balance de medio tiempo mostró un progreso sostenido: se han gestionado 94 procesos de asistencia integral multinivel, que incluyen reuniones uno a uno con grandes corporativos regionales —Asmar, EFE, Essbio, Orizon, SVTI y Hualpén Gas— y conexiones con otras iniciativas del C4i, enlazando necesidades y soluciones a la medida.
Este avance fue destacado por Ximena Riffo, subdirectora de Corfo Biobío: “El desafío que asumió el C4i fue bastante importante y lo que hemos visto hasta ahora es que con muchos de ellos se ha logrado avanzar. Ordenando las empresas y con todas las asesorías que se les han entregado, la asistencia técnica ha sido clave; creemos que todo lo que el Centro les ha entregado en este proceso les ayudará mucho a proyectarse, no solo en este minuto, sino también hacia adelante.”


Transformación más allá de la tecnología
Para el director del C4i, Pablo Aqueveque, los logros del TIB confirman que la transformación va más allá de la tecnología y aborda la sostenibilidad de cada pyme: “Muchas de las empresas tenían un excelente nivel técnico, pero dependían de un solo cliente; por eso las estamos acompañando en una transformación completa —no solo técnica, sino también comercial, laboral y de seguridad— para que puedan seguir adelante tras un evento tan traumático como el cierre de Huachipato”. Asimismo, agregó que “al trabajar con el Centro (las pymes) acceden a herramientas como escaneo 3D, sensorización y nuevos servicios de monitoreo, que pueden convertir en unidades de negocio”, en relación al potencial que trae consigo trabajar de la mano del Centro.
La experiencia de las propias pymes refuerzan una mirada positiva del futuro, Cecilia Riquelme, de RHEL Ltda. relató que: “Ha sido difícil, porque no contamos con contratos permanentes, pero seguimos con mucha esperanza. Asisto a todas las reuniones que organiza el Centro, porque en cada una aprendo bastante sobre innovación y cómo aportar más valor a lo que hacemos. Siempre me llevo una gran experiencia”.
Al mismo tiempo, la empresa DyG, Ingeniería y Servicios, conforma un ejemplo tangible de los avances del TIB. La pyme recorrió un proceso de nivelación completa que propone el programa: Ordenó su gestión financiera, actualizó su propuesta de valor y presencia digital, e instaló una nueva solución tecnológica, lo que se tradujo en un modelo de negocio renovado y contratos con clientes fuera de su cartera habitual.
Proyecciones para el segundo semestre
Mirando al segundo semestre, el C4i prevé profundizar la diversificación comercial de las empresas, afinar los tableros de monitoreo de productividad y ampliar la red de potenciales clientes hacia sectores del ecosistema industrial del Biobío. Este hito de mediotiempo demuestra que el plan TIB no solo contiene la urgencia generada por la salida de un cliente ancla, sino que también instala capacidades que permitirán a las pymes ser protagonistas en nuevos circuitos productivos.
Con la Universidad de Concepción como articuladora y el C4i como brazo técnico, la iniciativa aspira a que, al cierre de 2025, la Región del Biobío disponga de un tejido de proveedores modernizado, resiliente y referente de colaboración público-privada con impacto palpable en el territorio.
